La razón detrás de que parte de los riders se oponga al concepto ‘falso autónomo’

Casi cinco de cada diez lectores consideran que la sentencia del Tribunal Supremo, en la que se calificaba como ‘falso autónomo’ a un rider, era beneficiosa para el sector. Hoy les explicamos por qué parte del colectivo no recibe con los brazos abiertos esta decisión.
El área de logística del Grupo C de Comunicación se ha puesto en contacto con Héctor Merino, presidente de la Asociación Española de Riders Mensajeros, para aclarar una cuestión primordial: ¿por qué, si la gente lo percibe como una buena noticia para los trabajadores, no lo consideran como tal?
Según Merino, el 70 por ciento de las personas asociadas quieren mantener su autonomía, alegando la posibilidad de trabajar en el horario que prefieran, para las empresas que decidan, en función de sus necesidades.
Detrás de estas afirmaciones, Merino deja entrever un futuro poco prometedor para los riders en el caso de obligar a las empresas a contratarlos bajo el régimen de asalariados. “El punto es que no todos los que están trabajando van a seguir haciéndolo si se regula.”
Previsiblemente, asegura, las empresas contratarían a muchas menos personas de las que actualmente han elegido el autoemplearse como repartidores como “única posibilidad de inserción en la vida laboral”. Inmigrantes, personas mayores de 45 años o aquellos que se han visto especialmente afectados por las crisis económicas han encontrado en estas plataformas digitales, dice Merino, “una posibilidad de mantener a sus familias”.
“Este trabajo puede ser un trabajo digno, pero hace falta que la gente se informe más”.
De entrar en vigor “una decisión política ya tomada”, apunta la asociación, los trabajadores se ajustarían al convenio hostelero que, “a lo sumo pagaría 950 euros al mes”, acumulando más carga laboral sobre el rider al reducir el número de personas en activo.
Ley rider: “somos la punta del iceberg”
Como apunta Merino, hay muchos sectores donde la falsa autonomía podría aplicarse. Si bien es cierto que muchas veces los riders actúan como autónomos y otras tantas como asalariados, desde la asociación reclaman ser escuchados, afirmando estar de acuerdo con una adecuada regulación que les otorgue “poder de negociación ante las empresas” sin renunciar a los derechos que, como autónomos, poseen.
“No somos entes válidos en las mesas de diálogo, porque no somos sindicatos. Sin embargo, sabemos que nos escuchan porque salimos en medios y redes sociales”. Ante esta reflexión, Merino concluye con una sensación amarga, “¿para qué nos nombran esenciales si no quieren escucharnos?”.