El control biométrico de los futuros transportistas ya es una realidad en las autoescuelas

El Gobierno ha establecido nuevas medidas de control en las autoescuelas. Antes del 1 de marzo, todas ellas deberán instalar un control de acceso biométrico, tanto en las aulas como en los vehículos, para todos los cursos CAP destinados al transporte por carretera. Se trata de un sistema que debe conseguir la autorización de la Dirección General de Tráfico.
Ante esta nueva normativa, algunos centros han comenzado a apostar por soluciones que se basan en el reconocimiento facial, que permite identificar a cada alumno – mascarillas incluidas – o biométrico de la huella dactilar, que registran la entrada y salida de alumnos.
Para obtener la correspondiente autorización de la Dirección General de Transporte Terrestre, y entre otros requisitos, estos centros deben disponer de un sistema de control de acceso biométrico con el fin de facilitar el control de asistencia a los cursos que se impartan, tanto en la parte de formación impartida en aula como de la impartida a bordo de un vehículo.
¿Por qué y cómo deben implantarse estos sistemas?
El uso de estos dispositivos de control biométrico para registrar la asistencia a los cursos CAP ya estaba regulado desde 2007, en el Real Decreto 1032/2007, donde se regula la cualificación inicial y la formación continua de los conductores de determinados vehículos destinados al transporte por carretera y modificado por el Real Decreto 70/2019, de 15 de febrero por el que se modifican el Reglamento de la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres y otras normas reglamentarias.
Las características que deben reunir los sistemas de control biométrico en los centros de formación de los conductores de determinados vehículos destinados al transporte por carretera fueron publicadas en el BOE del 11 de agosto de 2020 mediante la resolución de 23 de julio de 2020.