Las vacunas falsas llegan a la supply chain y la clave para evitarlas podría estar en el embalaje

A comienzos de mes saltaban las primeras alarmas. Una cifra cercana a las 60.000 dosis de lo que parecía ser la vacuna contra el COVID-19 entraba en la cadena de suministro china, donde Kong, el líder de una estafa millonaria, hacía pasar agua mineral y una solución salina por los viales auténticos. Tras su arresto, las autoridades pusieron en conocimiento público que uno de los lotes fue exportado al extranjero, aunque se desconoce su paradero. Ante este panorama, organizaciones como Unicef o la OMS apuntan a la cadena de suministro como solución para evitarlas.
Este es uno de los más de 20 casos que se han descubierto en los últimos dos meses solo en China y por lo que firmas como Deloitte destacan la “necesidad urgente”, refrendada por instituciones como la OMS o Unicef, de aplicar estándares comunes en la cadena de suministro del sector salud que permita el rastreo de los lotes, evitando la aparición de vacunas falsas y el riesgo de caducidad de las dosis.
El informe de Deloitte define los sistemas de información relativa a las vacunas (como el identificador de producto, el número de lote y su fecha de caducidad) “esenciales para que los proveedores del sector salud puedan administrar las vacunas con confianza”. De hecho, el estudio destaca que “la OMS recomienda que todas las vacunas estén identificadas con esta información a través de códigos de barras estandarizados”.
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La respuesta está en el embalaje
Instituciones como GAVI, The Vaccine Alliance, y Unicef apuntan al uso de los estándares GS1 en el embalaje de las vacunas.
Estos códigos, gestionados en España por Aecoc, identifican de forma única y segura los productos médicos durante toda la cadena, desde los laboratorios y centros de testeo hasta los lugares en que se administran. Así, los estándares facilitan el rastreo de las vacunas y minimizan el riesgo de caducidad de las dosis y de la aparición en el mercado de vacunas falsas. A pesar de que los estándares de GS1 son cada vez más comunes en el sector salud, aún no se aplican a nivel universal.
“La investigación, colaboración e inversión sin precedentes destinada a la vacuna del COVID-19 ha traído esperanza. Sin embargo, el mundo encara ahora un enorme reto de distribución y administración, en el que los estándares globales de identificación juegan un rol crítico. Países de todo el mundo están llevando a cabo campañas masivas de vacunación bajo una gran presión de tiempo, mientras el virus sigue matando a miles de personas cada día. Los estándares globales pueden ayudar a reducir la presión que existe sobre el sector salud y minimizar las opciones de error”, concluye Miguel Lopera, presidente y CEO de GS1.