“En el reto de la electromovilidad todos tienen claro el qué, pero no los cómo”

Cuando se trata de vehículos eléctricos puros, Europa Occidental es el punto de acceso global, con más de 700.000 unidades vendidas en 2020. Sin embargo, la historia cambia cuando la cuestión es mover mercancías, una actividad imprescindible para la logística que, ante el reto de la electromovilidad, cuenta con más dudas que certezas.
Haciendo frente a este panorama, y con el fin de responder al mayor número de preguntas posibles en torno a la cuestión, el Grupo ‘C de Comunicación’, a través de las áreas de Logística y Material Eléctrico, organizó este jueves la jornada “Los retos de la electromovilidad para los operadores logísticos”. La cita, que se celebró en formato virtual a causa de la pandemia, reunió a directivos de UNO Logística, CITET, AEDIVE, ABB, Circutor, Schneider Electric, Gewiss Ibérica e Invicta Electric.
La logística: clave para un futuro eléctrico
Si bien la matriculación de los vehículos eléctricos ha caído un 25 por ciento en el último año, en el caso de los vehículos comerciales y de última milla la logística está revirtiendo la tendencia. Y es que, como apuntaba Filippo Rivanera, director comercial de Invicta Electric, partner de movilidad del encuentro, “se están generando unas tendencias en la movilidad urbana que van a impulsar nuevas necesidades y reglas”.
Ante este panorama cambiante, algunos de los principales actores del ecosistema de la electromovilidad, como ABB, lo tienen claro: “siempre digo que las flotas logísticas son las que van a impulsar la movilidad eléctrica”, apuntaba Álvaro Vázquez, director de negocio – movilidad eléctrica de la firma.
Así, “cuando parecía que estaba todo hecho, siguen apareciendo nuevas necesidades y normativas”, señalaba Raúl Llamazares, product manager de e-Movilidad de Gewiss Ibérica, refrendando la posición de su contertulio Álvaro Alcalá-Galiano, eMobility Business Development Manager de Schneider Electric, que puntualizó la necesidad de implantar “infraestructuras de recarga flexibles, escalables y fiables para responder a los retos de la movilidad eléctrica, también en el futuro”.
¿Ciudad o polígono?
En el actual contexto de descarbonización e implantación de restricciones a los vehículos diésel en numerosas ciudades, la electromovilidad se posiciona como una solución, ya no solo para reducir las emisiones – pasando de los 300kg de C02 al mes a una cuarta parte de esta cantidad en el caso de la propulsión eléctrica -, como apuntaba Joan Brossa, director de marketing del área de Vehículo Eléctrico y Energías Renovables de Circutor, sino como una alternativa para la reducción de costes, disminuyendo “de los 200 euros al mes a los 20, prácticamente una décima parte de lo que suponen los vehículos tradicionales”.
No obstante, Rafael Aguilera, director gerente de UNO Logística, abordó una de las principales preocupaciones del sector respecto a esta alternativa sostenible ambiental y económicamente: ¿Dónde deben colocarse las infraestructuras?
Para Aguilera, según la tecnología existente lo más interesante es el entorno interurbano: “Si la carga fuera rápida, sería interesante contar con las infraestructuras en las ciudades. Mientras, interesa tenerlas cerca del lugar donde se encuentran las plataformas de distribución, donde pasan más tiempo las flotas”, puntualizó.
Ramón García, director general de CITET, coincidió con lo expuesto por el representante de la patronal logística, señalando que “desde la perspectiva de lo que hay que hacer todos tienen claro el qué, pero no los cómo”, por lo que se hace imprescindible abordar dos derivas: la armonización de la normativa y la constante evolución del modelo urbano.
Convencer a los autónomos
Según García, la única manera de abordar este reto es desde un “enfoque sistémico”, ya que se tienen que dar muchas circunstancias a la vez, como la oferta, demanda, infraestructuras y visión a futuro. Ante el desafío, “hay que poner voz al usuario final”, puntualizando que las soluciones tienen que responder a las necesidades y capacidades del transporte de mercancías, actualmente impulsado en gran parte por pequeñas y medianas empresas, así como autónomos, que deben entender el potencial de esta alternativa.
Por ello, además de la necesaria regulación del sector y una oferta que, como apuntan sus expertos, se adapta a cada proyecto en particular, la verdadera clave para el éxito de estas nuevas formas de movilidad, concluye Arturo Pérez de Lucia, gerente de AEDIVE, es la colaboración entre el sector público y privado, así como entre “todos los actores implicados en la cadena de valor”.