10 Oct La asistencia en carretera a camiones eléctricos se refuerza ante el reto de las baterías de alta tensión
Camiones eléctricos en crecimiento y nuevos retos en carretera
España cerró 2025 con 2.263 camiones eléctricos nuevos matriculados, incluyendo modelos ligeros y vehículos pesados de más de 3,5 toneladas. Aunque suponen todavía una cuota reducida dentro del transporte por carretera, en un sector donde cerca del 95% de las mercancías sigue dependiendo de motores de combustión, la evolución es claramente alcista.
En apenas cinco años, los vehículos industriales pesados 100% eléctricos han multiplicado por 22 su presencia, pasando de 17 a 378 unidades. Este avance impulsa la consolidación de flotas de cero emisiones en rutas de media y larga distancia y sitúa la asistencia en carretera ante un nuevo escenario técnico.
La respuesta ante averías o incidencias deja de ser un mero servicio mecánico convencional. Atender a estos vehículos inmovilizados en el arcén requiere nuevas cualificaciones y medios específicos, muy distintos a los empleados en las mecánicas diésel tradicionales.
Baterías de alta tensión: un cambio de escala energética
Las cadenas cinemáticas de los camiones eléctricos pesados operan con tensiones que pueden equipararse a las líneas de fuerza de una nave industrial, con valores que oscilan entre los 600 y los 1.000 voltios. Este salto en la magnitud eléctrica transforma cualquier intervención técnica en carretera en un desafío de seguridad de primer nivel.
Este escenario impulsa la demanda de entidades especializadas como SERVIREAC, cuyos equipos técnicos se certifican y equipan para trabajar en el nuevo marco del transporte descarbonizado, combinando conocimientos de alta tensión, protocolos de seguridad y procedimientos de inmovilización y rescate.
Para contextualizar la escala energética, mientras un hogar medio consume alrededor de 270 kWh al mes, un camión de gran tonelaje o un autobús de alta capacidad necesita paquetes de baterías de varios cientos de kilovatios-hora. Además, requieren potencias de recarga ultrarrápida superiores a los 350 kW, e incluso cercanas al megavatio en sistemas MCS.
Riesgos específicos de operar hasta 1.000 V en corriente continua
Trabajar con tensiones de hasta 1.000 V en corriente continua introduce riesgos de alta severidad que obligan a extremar las precauciones y a contar con personal cualificado. Entre los principales peligros se encuentran:
- Embalamiento térmico (Thermal Runaway): reacción térmica en cadena que puede desembocar en la autocombustión de las celdas y en la emisión de gases inflamables.
- Arcos eléctricos y cortocircuitos: descargas de alta intensidad capaces de dañar la electrónica del vehículo o provocar quemaduras graves en los operarios.
- Riesgo crítico de electrocución: en corriente continua, cualquier tensión superior a 60 V puede resultar letal si se manipula sin aislamiento adecuado.
Para reducir estos riesgos, los camiones eléctricos integran avanzados Sistemas de Gestión de Baterías (BMS). De forma análoga a los sistemas SCADA utilizados en la industria, el BMS monitoriza de manera continua el voltaje, la intensidad y la temperatura, con el objetivo de anticipar anomalías y desacoplar circuitos antes de que se produzca una avería inmovilizante.
No obstante, cuando la inmovilización se produce en plena calzada o en el arcén, la electrónica a bordo debe complementarse con una actuación humana precisa sobre el terreno, basada en protocolos rigurosos y equipos específicos de protección.
La aparición de estos riesgos hace imprescindible la aplicación de protocolos de seguridad rigurosos y la intervención de profesionales acreditados para gestionar emergencias de alto voltajeSERVIREAC
Protocolos de asistencia: seguridad milimétrica en carretera
En situaciones de asistencia o colisión de un vehículo industrial eléctrico, el protocolo de actuación no admite improvisaciones. La secuencia de trabajo está perfectamente definida para minimizar cualquier riesgo eléctrico o térmico durante la intervención.
El primer paso es el aseguramiento del entorno, con la delimitación de un perímetro de seguridad balizado para mantener alejados a terceros y protegerlos frente a eventuales emanaciones gaseosas o riesgos eléctricos. Este espacio controlado permite trabajar al equipo técnico con mayor seguridad.
Posteriormente se realiza una inspección visual y termográfica del vehículo. Para ello se emplean cámaras de infrarrojos que escanean el pack de baterías, con el fin de localizar posibles puntos calientes que puedan adelantar una fuga térmica o un inicio de embalamiento.
Desconexión, consignación y verificación de ausencia de tensión
Una vez analizado el estado del sistema de almacenamiento, el siguiente bloque del protocolo se centra en la desconexión y consignación del circuito auxiliar. En esta fase se procede al apagado del sistema motor y al seccionamiento del lazo de rescate de baja tensión, habitualmente mediante la desconexión de 12/24 V, forzando la apertura física de los contactores de alta tensión.
A continuación se aborda la extracción del conector de servicio (Service Plug / MSD). Esta operación exige el uso de EPIs aislantes específicos, como guantes dieléctricos certificados para 1.000 voltios, pantalla facial contra arco eléctrico y calzado normativo. Con este equipamiento, el técnico desacopla el puente de servicio y abre mecánicamente el pack de baterías.
El protocolo culmina con la verificación de tensión cero, mediante un voltímetro homologado (categoría CAT III/IV 1.000 V) para certificar la ausencia total de energía en el sistema de alta tensión. Solo cuando este punto queda garantizado se procede al cargado o remolcado del vehículo, reduciendo al mínimo los riesgos de la operación.
Infraestructura de auxilio para el transporte pesado sostenible
La transición hacia un transporte pesado sostenible no depende únicamente de la expansión de los puntos de recarga de alta potencia. También descansa en la existencia de una infraestructura de asistencia capaz de garantizar la continuidad operativa de las flotas cuando se produce una avería o un incidente en carretera.
Empresas pioneras como SERVIREAC se sitúan en primera línea de esta evolución técnica, aunando equipamiento homologado, formación continua y especialización en alta tensión para proteger tanto la integridad de los conductores y los operarios de auxilio como el valor patrimonial de los vehículos industriales más avanzados del mercado.
Preparar la red de auxilio en el presente se perfila como una condición necesaria para consolidar un transporte de mercancías seguro, fiable y descarbonizado en los próximos años, especialmente a medida que aumente el número de camiones eléctricos pesados en las carreteras.


